
Desde este medio de expresión, con la libertad de expresión a la que tenemos derecho y con la mesura, responsabilidad y respeto que nos caracteriza al utilizarla, nos vamos a permitir con su permiso hacer una semblanza de sus vivencias personales y políticas, con respecto de la sociedad de Orcera.
Son ustedes una familia, todos, de equilibrio, personal, profesional, social e incluso político, incluidos los descendientes de usted y de sus hermanos.
En lo personal, nos consta que ha sido siempre apreciado y respetado por la inmensa mayoría del pueblo, con el que ha mantenido una convivencia social fructífera y equilibrada, sobre todo con sus amigos y allegados, pero es preciso resaltar que lo ha sido también en términos generales, pues cuando ha tenido la oportunidad de abogar por alguien de este pueblo, lo ha hecho con generosidad. Esto le hace acreedor de nuestro profundo respeto y admiración personal.
En lo profesional, es usted un hombre de formación integral, pues no en vano posee la licenciatura de derecho que le faculta en el entendimiento de la legislación, en su relación con la sociedad, sino que también ha tenido una carrera profesional, al servicio del estado, y por tanto en el periodo democrático al servicio de los ciudadanos, como establece la constitución.
En lo social, no se le conocen estridencias que se pudieran resaltar como negativas, pues sus vacaciones las ha dedicado siempre al descaso, disfrute y convivencia con su familia, amigos y allegados, e imaginamos que no más, y muy a su pesar, pues no ha tenido la oportunidad de vivir asiduamente en Orcera.
Hecha esta semblanza hacia usted y su familia completa, con el reconocimiento y respeto que merecen, como a la totalidad de las familias que convivimos en este bendito pueblo, espero que comprenda y acepte nuestro análisis crítico, previa reflexión, sobre su vivencia política.
Por sus años y su profesión, queda demostrado que la política no le atrajo nunca, pues de haber sido así, en anteriores elecciones ya hubiera podido participar, al igual que en este momento que su situación personal lo permitía con todo derecho. No sintió ese atractivo por si, sino que fue presionado, empujado y arrastrado a ella. No importan las razones. Primer error.
El pacto. Las primeras críticas que recibió en los comentarios de esos días en el blog Orcera Avanza (los puede comprobar) fueron de sus propios votantes, mostrando su desacuerdo con el mismo. Hemos de imaginar que por razones fundadas, que no se pueden expresar en este tipo de medios, y que creemos que a usted le llegarían personalmente.
Nosotros aquí solo dijimos: Este pacto es antinatural. Primero porque el agua y el aceite, nadie ha conseguido unirlos todavía, y mucho menos, cuando como se ha demostrado, el agua se ha descompuesto envenenadamente. Segundo, porque la otra fuerza política lo hacia por: Odio, rencor y ansia de venganza. “Nada más reprobable e inútil que una actitud de este tenor”. Segundo error.
Los sueldos. Sabemos que lo ha intentado, se hecho para adelante, lo manifestó en un pleno con toda responsabilidad, rectitud y honestidad. Incluso, y esto le honra mucho, no entrando en la estratagema que le tejieron para meterlo en redil, intentando ponerle un sueldo a usted también. Dejando bien claro que no solo no lo necesitaba para vivir, sino que planteo con claridad, que habían quedado en que nadie iba a cobrar.
No pudo; pero “TRAGÓ”. Y usted ahí es responsable directo de la aprobación, porque usted y nosotros sabemos: “Que son responsables de los actos y acuerdos, todos aquellos que votaren a favor”. Y además en contra de su voluntad, y principios. Tercero y ”ENOJOSO ERROR”:
No nos permitiremos nosótros decirle lo que usted tiene que hacer; Pero si sabemos incuestionablemente, que tiene todas las llaves de la situación para rectificar, nadie más puede hacerlo. No caben otros pactos para ello, de ningún tipo; pero si la solución. Con premeditación bien medida, pero sin alevosía, con la lógica de la vida y el sentido común.
Sin prisa, tranquilo, sosegado, ningún zapato le apresa, y además es libre y responsable, por tanto, dialoguen con todos los sectores usted y su más allegado, recojan la opinión de todas las personas que puedan darle la opinión desinteresada, plural y basada también en el más común de los sentidos. Comprueben si ven bien los ciudadanos mantener a esta gente que solo ve los servicios al pueblo desde los intereses espurios, y después hagan la reflexión pertinente, para tomar su propia decisión libremente.
Si los ciudadanos le piden con sus opiniones: Juan Pedro, arregla esto como sea. Hágales caso. Arréglelo.
Conciliar la vida entre los ciudadanos debe ser siempre objetivo básico de todo ser humano. Pero también la nuestra. Faltaría más.
Afectuosos saludos.
Cronista: El conciliador.




