sábado, 8 de diciembre de 2007

A LA DERIVA: SÁLVESE QUIEN PUEDE


Según comentarios aparecidos en algunos blogs, Juan Pedro podría tener la intención de salvar a alguien con el.

Profundo error, no se entendería, a día de hoy solo él ha estado a la altura de las circunstancias, oponiéndose primero a los sueldos, exigiendo posteriormente el relevo en la alcaldía, quedándose solo ante el peligro y teniendo que decidir su exclusión del Grupo Popular y de la coalición, mientras los otros cuatro homogéneamente defendiendo su postura de cerrarle el paso, sobre todo para defender los euros ya que el relevo y la posterior toma de decisiones por él, podría acarrearles el corte del chupe.

Pueden tirarse por tierra los agrupados en bloque, intentando salvar el pellejo, para entrar de nuevo a una situación similar o peor a la actual, con la misma indecisión, inseguridad, ineficacia e inoperancia, que no beneficiaria en nada la gestión, ni tampoco sus anteriores decisiones forzadas por las acontecimientos que todos sabemos.

Este enfermo no sana con pastillas o jarabes, no es un simple constipado, el enfermo necesita bisturí, huele que apesta y nadie entendería estos vaivenes.

Nosotros no lo entenderíamos, es más no creemos que de más largas a esta situación insostenible que el mismo está padeciendo.

No nos cuadra que la cosa vaya por ahí, es nuestra opinión, como siempre objetiva y razonada por la situación que se vive tan delicada, y en base a ello respetaremos sus decisiones como no podía ser de otra manera, sobre todo si consigue ser nombrado alcalde y enderezar la situación, no solo por el momento y la conveniencia, sino también con garantías de futuro que es lo verdaderamente importante.

Si va a comandar el barco, debe hacerlo siendo el capitán del mismo, difícilmente pueden entender sus votantes y los demás, la cesión del puesto para el que fue votado, en favor de quien estamos seguros ni reúne las condiciones para esos menesteres, ni merece ese tipo de salvavidas.

Esa decisión le puede situar dentro del barco, en alta mar sin puesto de mando, con un bamboleo permanente y sin rumbo, simplemente a la deriva.

Solo estamos haciendo este análisis, en base a los comentarios citados al inicio, y ya que todos comentan lo que se oye, nosotros aunque con extrañeza y ciertas reservas hacemos el nuestro.

EL ANALISTA.

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