miércoles, 12 de diciembre de 2007

“LOS TREPA-BUQUES”


Creo que es bueno, además de ser un acto cívico, el hecho de que alguien dé a conocer ciertas vivencias de personas sencillas y anónimas que como factor humano tienen un gran concepto de la amistad, y en lo público un importante potencial que dar, valores todos ellos que un buen día se ven truncados debido al movimiento traicionero del trepa de turno.

El trepa de turno, en lo público, se caracteriza principalmente por sus carencias y actitudes de servicio a los demás, son estas carencias básicamente por las que el trepa, en el entorno público, se impone a si mismo y como objetivo más inmediato el “despejar” el campo de todo aquello y de todo aquel por el que se ve incapaz de superar en la citada participación.

El trepa ve al contrincante en cuestión como una amenaza para sus objetivos personales, estos son asegurar su propio trasero a cualquier precio.

Al decir a cualquier precio, nos referimos al hecho de recurrir al juego sucio, a la falsedad, a la provocación y al bloqueo que lo somete para impedirle que ponga en marcha sus ideas y proyectos.

Estamos seguros que muchos de los lectores se verán identificados con este contenido; Porque los que hemos pasado – sí hemos -, podemos decir y presumir que sea la que sea la situación económico-laboral del momento y hasta hoy, conciliamos el sueño con facilidad y relajados. Nuestros valores siguen en lo más alto e intactos.

Amigos trepas, al final todo sale a la luz, no os quepa la menor duda, las carencias las podéis seguir disfrazando; Pero al final vuestro trasero quedará al descubierto.

Solo un deseo; Que no sea muy al final.

Los trepa-buques de Orcera, han trepado al buque insignia, que no es otro que el ayuntamiento, el que dirige las maniobras, el que da las ordenes, el que quita, pone y decide, el que contrata y des-contrata a su antojo y capricho, sin impórtale los derechos de los trabajadores. Allí han sentado sus posaderas, sobre los sillones de los flamantes despachos no ocupados hasta ahora, con sus teléfonos y ordenadores nuevos con Internet incluido, para entretenerse por las mañanas.

Defienden y dirigen la batalla atrincherados en sus puestos de mando, y están dispuestos, como no, a pagar cara su derrota, pues esta les supondría perder los pingues beneficios que a final de mes ingresan en sus bolsillos, como premio a sus desvelos por el pueblo.Y eso no lo pueden permitir.

¿Qué más se puede decir a estas alturas, para que algún incrédulo, todavía no quiera ver con sus ojos esta diáfana realidad? Allá cada cual.

EL ANALISTA.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo desde luego lo tengo claro, cada día es mayor la verguenza ajena que siento por lo que ciertas personas están haciendo en mi pueblo.
Cada día se conocen más y más errores, que de persistir en el tiempo se irán haciendo más insostenibles. No niego la posibilidad de equivocarse, de humanos tratamos, pero no rectificar cuando se tiene conocimiento del error, esta es la mayor desverguenza, agravada por cierto, por tratarse de intereses públicos.
Ánimo a aquel que pueda solucionarlo a que sea valiente, y comprenda que la mejor arma del ser humano para comprender y tener un buen conocimiento, es escuchar opiniones distintas.